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Corporalidades y trabajo

Entrevista con Gabriela Casco, modelo vivo.
por Gabriela Rojas


Los cuerpos, en todas su formas, en todas las temporalidades y en todos los lugares geográficos expresan ¿Qué expresan? eso es lo que no sabemos. A partir de la perspectiva de Gabriela Casco, modelo vivo, reflexioné sobre la relación intrínseca entre los mensajes que emiten las corporalidades y la miradas externas, la mirada del otre. Además, explicó en primera persona aspectos relevantes para comprender el oficio.

Diseño: Gabriela Rojas

Gabriela es modelo vivo y su trabajo es modelar al desnudo para artes visuales, sesiones fotográficas y todas las propuestas artísticas de las que decide ser parte. Hace más de diez años posa e indaga sobre los procesos creativos en torno a los cuerpos.

En sus comienzos se sentía más cómoda modelando en artes visuales, que implica posar para estudiantes de dibujo, pintura y escultura que estudian desde aspectos más técnicos las proporciones de los cuerpos. No obstante, hace años que también es modelo en sesiones fotográficas, ámbito más complejo puesto “que es muy diferente la gente, las dinámicas que se generan” resumió.

De a poco fue describiendo diferentes situaciones vividas que dan cuenta de carencias organizativas que necesita el oficio. “cuando me invitaban a sacarme fotos y había 15 personas y me estaban gatillando todos a las vez o no me daban las fotos o iba a alguna muestra y habían usado mi foto y no habían puesto mi nombre y un montón de cosas más” enumeró Gabi haciendo alusión a modos de planificación que hay que repensar. Aquí, un aspecto importante: las condiciones laborales de los modelos de desnudo o desnudo artístico.

Sobre esto, ella reconoció que no había una estructura laboral y buscó herramientas para configurar su propia forma de trabajar, de lo contrario su trabajo hubiera sido más difícil. A partir de un cúmulo de situaciones decidió establecer reglas. “Sin esas condiciones yo no trabajo, que es por ejemplo, siempre llevar un contrato para que quede claro que va a pasar con esas fotos porque a mi me da tranquilidad saber a donde van a ir esas fotos, que va a pasar” explicó Gabi. En el contrato se plantea que las fotos que se toman de su cuerpo son material de estudio, esto significa que si el artista quiere llevar las imágenes a concursos, exponerlas en redes sociales o comercializarlas implica otro contrato y otro valor. En cuanto a los materiales de trabajo, para ella, lo esencial es tener una bata y un espacio en el que pueda cambiarse “Yo no voy y me desnudo al frente de las personas con las que voy a trabajar porque yo siempre digo que ese es otro trabajo, es el trabajo de la stripper y que cobra mucho más” aclaró. Además, necesita de una propuesta estética por parte del artista puesto que ha participado de experiencias en la que la obra se desprendía desde ella y es una tarea que a la larga puede resultar fatigante “termina siendo mejor para la calidad y el resultado estético porque sino sale pura mierda” afirmó sobre desventajas de no tener una planificación de lo que se pretende hacer y las maneras de llevarlo a cabo.

Si bien, hay carencia de normativa legal que ampare a los oficios minoritarios como es el modelaje desnudo no es el único aspecto relevante para repensar. La censura y el estigma es otra variable que entra en juego “Al final a todes nos terminan censurando por mostrar un pezón o mostrar más piel de lo normal o por la pose también” dice Gabi sobre lo que viven en el cotidiano. Desde la censura en las redes sociales, por ejemplo: material que no cumple con las políticas de Instagram, hasta el estigma de que el arte que contiene representaciones de cuerpos desnudos es erótico o pornográfico. “Yo pienso que es un problema el enfoque de pensar que el cuerpo está reducido a un solo sentido, a un solo mensaje que es el sexual” enfatiza sobre este punto ya que las corporalidades pueden expresar muchas más cosas que deseo y placer. Además, los cuerpos son reducidos a una sexualidad heteronormada, es decir, la idea de relación sexual entre mujer y varón. A esta altura debemos reconocer que el placer no es una cuestión de órganos reproductivos.

Y a esto, se suma la malas interpretaciones “ellos lo sienten como una propuesta y no es una propuesta, es solo una imagen en mi Instagram, es mi forma de expresarme” explicó Gabi respecto a las intenciones de los espectadores de su contenido. En más de una oportunidad recibió mensajes en tono sexuales de personas que ella no conocía, que no había entablado conversación alguna. Sin embargo, ha construido una mirada muy amplia sobre esto. Ella prefiere conversar e indagar sobre las razones que la otra persona tiene para llevar adelante este tipo de acciones y explicar que su imagen no es una invitación a tener relaciones sexuales.

En este sentido, hay dos factores que se relacionan: la persona desnuda que protagoniza una foto y la persona que observa esa imagen. La primera puede darle un sentido y estética específica y la segunda puede comprender el mensaje dado o no. Es algo que excede a ambas partes. No obstante, no es justificable que alguien invada el espacio de otra persona, eso es acoso. Y en el ambiente de la fotografía ha habido muchos casos de acoso y abusos sexuales a modelos. De todos modos, las violencias machistas se filtran en todos los ambientes artísticos y laborales.
Asimismo, es muy delgada la línea entre el acoso o cosificación  y la demonización del deseo. Para quienes estamos a favor de sexualidades libres el deseo, el placer, la eroticidad de las corporalidades debe ser expresado. Y esas sensaciones pueden ser producto de observar imágenes. Esto debe ser pensado en contexto, no todos los casos son iguales y las miradas tampoco son todas iguales. En lo particular no he podido construir una opinión sólida al respecto pero considero que puede ser una arista posible de ser debatida.

En simple palabras, el desnudo como trabajo necesita más regulación para que las condiciones laborales de quienes lo ejercen mejoren. A su vez, es imprescindible que como sociedad aprendamos a observar las imágenes de cuerpos desnudos y no reducirlos a mensajes sexuales. Por último, este oficio debe ser pensado en términos políticos. Para Gabi es inevitable relacionar el contexto actual del país -en el que hay una pobreza creciente- y la conformación de una estructura laboral de los artistas del desnudo. “estamos hablando de arte, y de cosas que terminan siendo muy abstractas y muy naif pero si alguien no tiene para comer va a terminar posando por 10 pesos” dijo pensativa, tratando de explicar una realidad que produce dudas e incertidumbres.



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